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martes, 30 de agosto de 2011

"LOS CLANES DE SOMALIA, UNA GUERRA INTERIOR"






Uno de los estados más homogéneos de África es Somalia, formada por más de ocho millones de habitantes, aunque se encuentra dividida en numerosos clanes que comparten la religión y la cultura. Limita al Oeste con Etiopía, al Norte con Yibuti y l Suroeste con Kenia. Su costa Norte está rodeada por las aguas del golfo de Adén y la costa Este por las del océano Índico, formando el denominado “el cuerno de África”. Su capital es Mogadiscio y sus principales ciudades son Hargeysa, Kismayu, Bossasso, Berbera y Borama. Los somalíes hablan principalmente en árabe o somalí, pero también se habla italiano e inglés. Su religión es el Islam, cuya mayoría es sunní, aunque hay algunos católicos.



Historia de Somalia






En el siglo X, el Islam ya estaba implantado en Mogadiscio, Merca, Zila y Berbera y el sur y el oeste de la región interior estaba ocupado por somalíes. En el siglo XIX, el estado de Somalia fue colonizado por los británicos e italianos, que habían realizado asentamientos mediante acuerdos con los soberanos nativos, y los somalíes estaban divididos entre estas dos fuerzas. También había una región conocida hoy como Yibuti pero que anteriormente era denominada “La Somalia Francesa”.






Los franceses en 1884 ocuparon esa zona y fundaron la ciudad de Yibuti. Este territorio francés estaba formado por una gran cantidad de clanes y tribus, que se encontraban bajo el poder nominal de régulos locales. La Somalia británica era un protectorado asentado en la zona norte mientras que la italiana, que era más grande y poblada, se estableció en 1889 y fue ampliando su territorio hasta 1927.






Durante la Segunda Guerra Mundial en 1941, la parte italiana fue ocupada por la británica que estableció en su zona una administración militar. En 1950, la ONU impuso sobre la Somalia italiana, un fideicomino italiano por un periodo transnacional de 10 años, hasta que, en 1960, se proclamó la independencia y la “Somaliland” británica y la Somalia italiana se unificaron y formaron la República de Somalia.






Tras esto se dieron 9 años de paz entre los clanes somalíes, aunque siguieron dándose disputas fronterizas entre Somalia, Kenía y Etiopía hasta el punto de que en 1965 la ONU tuvo que intervenir. En el 68 Somalia suspendió sus relaciones diplomáticas con Kenia y Reino Unido y con Etiopia mantuvo relaciones pero muy tensas debido a la disputa por el distrito de Ogaden y por el apoyo de Etiopía al Frente de Liberación Somalí Occidental. Pero el Presidente Shermaarke, miembro del clan Daarood del sur, en 1969 fue asesinado por un soldado de un clan rival lo que derivó en un absoluto caos.






Por un lado, su primer ministro, que pertenecía al clan de Isaaq, intentó gobernar pero le fue imposible debido a las disputas dentro del propio gobierno. El general Mohamed Siad Bared, aprovechando el alboroto, dio un golpe de estado el 21 de octubre de 1969 y proclamó la República Democrática Somalí. En los 70 declaró socialista a Somalia tras nacionalizar la banca y la industria y permaneció en el poder hasta 1991. En 1974 el páis ingresó en la Liga Árabe. En 1977, Somalia invadió el Ogadén etíope por haber apoyado al Frente de Liberacion de Somalia Occidental y gracias a la ayuda de Cuba no consiguieron invadirla, lo que provocó la ruptura de relaciones entre Somalia y Cuba.










A pesar de que duró su régimen durante todos esos años, muchos clanes y grupos aislados se oponían y protagonizaron numerosos movimientos contra su gobierno. El principal problema era que Siad había dado los puestos más importantes del gobierno a miembros del clan del sur, incluso en los que deberían ocupar los del norte. Las tropas del sur dirigían de una forma violenta, mataban a civiles, violaban mujeres y arrasaban pueblos. La insurrección más destacada contra el gobierno se produjo en 1988, cuando el Movimiento Nacional Somalí, que había sido creado por un grupo de desterrados del clan Issaq, se rebeló contra Siad provocando grandes disturbios. Un año más tarde, este movimiento se unió a algunos grupos rebeldes del sur para seguir luchando contra Siad y se enfrentaron a este gobierno durante dos años. En 1991, el gobierno de Siad se encontraba profundamente debilitado y no pudo seguir con este enfrentamiento y huyó del país.






Con la huída de Siad se esperaba que por fin los clanes estuvieran en paz, pero nada más lejos de la realidad. El Congreso de la Unión Somalí (USC) quiso colocar a uno de sus líderes en el poder, lo que provocó de nuevo otra guerra entre clanes que perdura hoy en día y que ha impedido la presencia de un poder Central que gobierne. En 1991, se proclamaron independientes los Issaq del norte y nombraron a Ahmed Ali Gira como dirigente. Estos establecieron una administración y gracias a ella consiguieron funcionar como un Estado, a diferencia de los del Sur que estuvieron en anarquía durante muchos años. Somaliland, que no fue nunca reconocida como independiente por otros países ni por los clanes del sur, ofreció su ayuda a los del Sur, incluso les instaron a aceptar una ofrenda de varios de sus territorios independientes.






En el año 2000, se dio la conferencia de paz en Djibouti, que estaba formada por 245 miembros del Parlamento que eran los líderes de los cuatro principales clanes somalíes y se designó a Abdulkasim Salat Hassam como presidente. Unos meses después de la conferencia, el primer ministro, Ali Khalif Galaydh, formó su gabinete con 25 miembros varones de los diferentes clanes y lo calificó como “gobierno de reconciliación”. En 2003, Somalia se encontraba en proceso de negociaciones con Kenia y en 2004, se dio un gran paso hacia la paz definitiva con la formación de un nuevo Parlamento.






Los clanes somalíes










En Somalía hay seis grandes clanes y estos a su vez están formados por varios sub-clanes. Por un lado están los clanes denominados “clanes de Samaal” que son los de hawiye, darod, ishaq y dir y por otro lado digil y rahanwein. Por otro lado, el 10% de la población no pertenece a ninguno de estos seis clanes, aunque la mayoría sí son de etnia somalí. Este 10%, llamado banadiríes, cuenta con algunos de origen árabe o persa y están situados en las ciudades portuarias del Océano Índico.






Uno de los clanes más grandes y destacados de la zona norte es el de los Issaq, que es aproximadamente el 25% de la población somalí. Estos habitan en el norte de Somalia y esta zona es comúnmente llamada como “Somaliland” por los británicos. A pesar de proclamar su independencia, esta zona no ha vivido en paz, ya que son muchos los enfrentamientos que se suceden entre los distintos sub-clanes. Estos sub- clanes son: el Garhajis, que está dividido en Eidagalle y Habr Yunis y el Habr Awal, dividido en Sa’ad Musa e Isa Musa.






En 1991 terminaron los enfrentamientos entre los distintos sub-clanes gracias a la toma del puerto de Berbera por un grupo armado de oposición al SNM. En Enero del 92, en Berbera se dio una gran batalla y en Burao el ejército luchó contra los grupos rivales. El presidente “Tur” envió soldados de su sub-clan, Habr Yunis, para rescatar el puerto que se encontraba en manos de los Issa Mussa.






Desde finales de 2004, en Somalía está establecido el Gobierno Federal de Transición, reconocido internacionalmente, con sede en Nairobi (Kenia) y en Baidoa (Somalia). Este gobierno no ha tenido nunca autoridad en el país aunque esté reconocido internacionalmente. Esto es debido a que, un grupo formado por los jefes de las bandas clánicas militares surgidas del derrumbe del Estado en 1991, reinaban como si fueran los gobernantes, dedicándose principalmente a la piratería, el tráfico de qat, el contrabando de ganado y la telefonía celular.






Otro de los clanes con mayor número de habitantes es Darood que ocupa la zona noreste y sur del país y a lo largo de la frontera con Kenia, lo que hoy se denomina como Puntlandia. Darood está formado por diferentes sub-clanes que son: Maheehan, Majeerteen, Ogadeen, Warsangali y Dulbahante. Este clan tiene una gran presencia en los estados vecinos, sobre todo en Kenia y Etiopia.










Otro clan de Somalia son los Hawiye, que son aproximadamente el 25% de la población somalí y ocupan la zona central y sur del país, al norte de Mogadiscio, donde es el clan dominante. Luego hay otros clanes como los Dir, que tiene mayor presencia en el norte y en Yibuti, y los Rahanweyn y los Digil, que se distribuyen por las zonas agrícolas del centro y el sur. En la actualidad, muchos lo consideran como “un clan terrorista” al igual que se le adjudican la mayoría de los actos de piratería.


Además, se pueden encontrar distintos clanes somalíes en otros estados, fruto del exilio de muchos de estos durante las guerras interiores en el país.






En Djibuti se pueden encontrar tres clanes somalíes: los Issaq, los Issa y los Gadaboursi. En Kenia residen varios clanes somalíes que viven en la Provincia Norte-Oriental y son: 140.000 Ogaden, 101.000 Degadia, 82.000 Gurreh, 32.000 Ajuran, 28.000 Hawiyah y 2.000 Gosha. Por último, también se pueden encontrar clanes somalíes en Tanzania, donde viven como semi-nómadas en los territorios de escasa vegetación y clima seco del norte. Se han dado numerosas disputas fronterizas, a lo largo de los años, entre estos clanes y los de Somalia, incluso se han dado enfrentamientos armados contra la República de Somalia.






Situación social y económica de los clanes










La economía de todos los clanes estaba basada principalmente en los rebaños de camellos, cabras y ovejas y en un segundo plano, la crianza de vacas y caballos. Por un lado, tenían como principal alimento la leche, gracias al ganado. Sin embargo, no solían comer carne, solo en ceremonias o cuando inevitablemente tenían que matar a un animal, por lo que se alimentaban gracias a los cereales que cultivaban algunos grupos étnicos sometidos o los propios esclavos. Estos clanes inferiores, eran denominados Sab y no eran considerados como somalíes.






Ellos se formaban en comunidades separadas del resto y son conocidos por distintos nombres: Yibir, Midgan y Tumal. Estos eran los que trabajaban los tejidos, la madera o se dedicaban a la alfarería y todo esto lo fabricaban para los clanes superiores.


Los somalíes viven en campamentos circulares de casas cónicas y cuentan con corrales para su ganado. Todo esto está rodeado de cercados formados por ramas o setos y dentro de cada uno de ellos habita una familia.






Las casas están construidas de forma que se puedan desmontar fácilmente para transportarlas a otro lugar y las mujeres, que poseen su propia casa, son las que se encargan de montarlas y desmontarlas. La tarea de los hombres, por otro lado, es tomar las decisiones frente a los cambios de lugar o sobre los asuntos políticos que conciernen al clan, además del pastoreo de ganados. La política es solo cosa de hombres, las mujeres no participan directamente, aunque suelen ejercer una gran influencia en las decisiones de la comunidad.






Los hombres, siguiendo la ley islámica, pueden tener de una a cuatro esposas y la responsabilidad de estas no solo recae en el marido, sino también en los hermanos y parientes. Los somalíes tienen un elevado número de divorcios y, cuando esto ocurre los padres se quedan con la custodia de los varones y las madres con la de las hijas.






En la actualidad









Actualmente, los clanes somalíes siguen protagonizando numerosos enfrentamientos entre ellos, ya sea por control de tierras o por disputas internas, que provocan siempre gran cantidad de muertos y heridos. Estas rivalidades vienen dándose desde los comienzos de la historia de Somalia, donde no se llegaron a acuerdos sobre que territorios pertenecen a unos clanes y a otros.






La situación de la mujer dentro de los clanes en esta época, es nefasta, debido a que son las que sufren, desde hace más de quince años, la gran violencia que protagonizan todos los clanes. Además, no se las permite participar en los consejos de guerra ni en las conversaciones de paz, aunque en los últimos años algunas activistas han dado la voz de alarma sobre esta situación, lo que ha provocado que una ínfima cantidad de mujeres hayan podido participar en estos acuerdos.






Las guerras tienen como principales víctimas a las mujeres y a los niños e incluso las mujeres son consideradas por muchos “el sexto clan”, que intenta poco a poco, conseguir desde la participación en política y decisiones de estas hasta la defensa de la garantía de los derechos humanos.
 
 
 
fuente:writers without words