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sábado, 19 de marzo de 2011

"TEMBLASTE" de la poeta Esther Gonzalez Sanchez (A Japón)










TEMBLASTE






Y corriste Tierra hacia el espanto, llevando un holocausto al corazón del hombre, deteniendo pupilas en el azul que tantas veces copiaran las retinas, ni dar paso al tiempo para las rosas y el rojo sofoco de sus asambleas; Y ahora, desde esta otra orilla en que extraño mi cuerpo perdido entre los lodos, solo acierto a recordar el látigo mortífero de tu liderazgo y te repruebo y aún te pregunto:






¿Qué índice, que maligno, inclinó el fiel de tu balanza hacia tanto precipicio? ¿Quién te inscribió en esa hora en que nos arrebatabas las sandalias?






Si eras tú la Madre Tierra a la que tantas veces amamos, si habías sido tú quien sujetaba las huellas de nuestros pies a tus arenas en el vínculo amoroso de no separarte nunca de nuestro lado y era a tí a quien finalmente entregábamos los cuerpos para que los custodiaras en tu vientre, ¿por qué siendo la misma te extendías empapada en ira y aullabas en victoria sobre nosotros levantando con furia tus faldas de agua, aquellas mismas que otrora sirvieran al encanto ceremonioso de humedecer la piel de júbilos infantiles en tardes de sol?






A ti acuso del gesto triste de la luz por cuanto trastocada y erguida con fauces de engullidora, maquillabas con barro nuestro horizonte cuando ni siquiera sospechábamos cuánto podía llegar a doler tu repliegue sobre el mundo, ni con cuánto se podría abastecer el cántaro insaciable del bramido habitado por un devorador Saturno; ahora, cuando ya se apaga en tí la razón que empujaban las carretas del vértigo, nadie podrá alejar de sus entrañas tus brazos de poniente inquieto, ni olvidar la densidad de su salitre o las palabras que morían en la barrera de los labios al igual que no olvidamos cuánto pueden llorar tus hijos, ni por cuánto tiempo , cuando no son reconocidos.







Esther González Sánchez

 15 - 3 - 2011